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viernes, 11 de noviembre de 2016

¿No es mi presidente?

El triunfo de Donald Trump, electo presidente de los Estados Unidos de América, sigue provocando reacciones.
Ríos de tinta y preguntas sin respuesta basadas en lo que manifestó durante su campaña hacia la primera magistratura, observaciones hacia sus actitudes, su historia personal, su capacidad de camuflaje, etcétera.
Y lo grave: multitudinarias manifestaciones en todos los estados del país con quema de neumáticos y pancartas que señalan "He is not my President!"
Increíble. Es su presidente, claro que sí. Es muy simple salir a protestar porque haya ganado las elecciones cuando no se tiene la costumbre -o la responsabilidad cívica- de molestarse en votar.
Si los ciudadanos concurren a ejercer su derecho democrático, no solo eligen a sus autoridades sino además tienen la oportunidad de no elegir a quien no represente su sentir.
Que una nación cuide tanto la libertad que no obligue a votar a sus ciudadanos permite pensar en los peligros que encierra una libertad desmedida comenzando por la inercia, el laissez faire, el "me quedo en casa bebiendo cerveza y preparando el barbecue".  
Votar es un derecho cívico, claro que sí. Pero también un deber.
Y hoy el señor Trump es Presidente de los Estados Unidos. Porque fue votado por quienes se tomaron el trabajo de concurrir a hacerlo, eligiendo entre la señora Rodham Clinton y él.
Con los votos emitidos la señora perdió, y el señor Trump ganó. Si cada ciudadano de ese gran país hubiese votado, quizá este triunfo se hubiera revertido y hoy nadie pudiera decir que no es su presidente. Lo es, de acuerdo al soberano en un sistema democrático. Sistema enredado y perfectible sin duda, pero legítimo también.
Tenemos cuatro años por delante para corroborar si es bueno o malo, pero sin olvidar que si llegó al poder no solo fue por el voto de esos trabajadores blancos y empobrecidos de las peñas ciudades del medio Oeste, sino por el voto faltante de aquellosa apáticos  que no ejercieron su deber y que hoy no pueden protestar por su propia omisión.
Ojalá haga un buen gobierno. Por los Estados Unidos de América y por el resto del mundo. 
Como simple observador de las cosas de la vida estimo que esta es una lección que debiera ser aprendida: hay que votar, y aceptar lo que la mayoría decida aunque no sea lo que uno quiere.
Dios salve a América.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Discrimina, discriminador

Pobre María Marta Serra Lima: años y años siendo llamada "la gorda Serra Lima", y hoy es censurada ¡por expresar lo que piensa!...




Todo comenzó inocentemente en un programa al que fue invitada en Argentina -vive desde hace tres décadas en Miami- y dijo sin empacho que a ella no le agrada ver a dos mujeres besándose en público. No dijo que estuviera bien o mal, simplemente que a ella no le agradaba esa muestra de cariño en público. Dijo después, y avivó el fuego, que dijo "dos mujeres como podría haber dicho una mujer y un perro". Y las organizaciones de derechos humanos que brotaron como hongos después de la lluvia en el otoño kirchnerista ya amenazan con demandas, cartas-documento, escraches y otras medidas del tono que suelen aplicar en defensa de sus derechos, pero nunca en el de los demás.

Es decir, si yo, varón, tengo derecho a besarme apasionadamente con otro varón frente a usted, usted no tiene derecho a decir que no le gusta el espectáculo que damos. 

O cierra los ojos, o se retira del restaurante calladita la boca, o se esconde debajo de una baldosa a esperar que termine la exhibición de gozo ajeno, o se atiene a las consecuencias de una ley antidiscriminatoria que discrimina a aquellos que se sienten discriminados por ser parte de una performance no pedida. Así es la cosa: Serra Lima, de quien todo el mundo sabe que no es homófoba -su propio hermano gai murió a consecuencias del SIDA y el cincuenta por ciento de su público es gai- debe salir a pedir disculpas por su mente cerrada que no acepta que se haga público un acto privado.

Los ¿legisladores? que redactan las leyes deberían escribirlas en castellano primeramente, para que la gente de cierta edad como Serra Lima o como yo puedan entender su enunciación y captar su espíritu. Y luego, la comisión de la Fundación Ripley, sí, esa de "Aunque usted no lo crea" debiera tomarse el trabajo de viajar al Sur, a esta zona del Río de la Plata que otrora supo ser respetuosa y culta manteniendo puertas adentro sus relaciones sexuales y haciendo de la libertad de opinión el pendón más alto de las democracias.

Señora Serra Lima, mis condolencias. Lástima que cuando la llamaban "la gorda Serra Lima" -sus propios colegas, en sus monólogos- usted no les dedicó sus canciones adjetivando a sus nombres sus preferencias. Esos que hoy se rasgan las vestiduras por lo que usted dijo que no le gusta mientras gritan a voz en cuello lo que a ellos -y ellas, para ser nac & pops- les gusta.

Los derechos, como las vaquitas de don Ata, siempre son ajenos...

martes, 8 de noviembre de 2016

Una amiga que crece, y además madura.

Hace pocos años que conozco a Annabella di Pasquale, pero este escaso tiempo de contacto frecuente me ha permitido conocer a una guerrera cuyo temple seguramente le permitirá triunfar en cada etapa de la vida. Compañera ideal para su marido Luis -a quien más se conoce por Mini- y madre de tres varones, Annabella sabe dividirse en sus tareas de tal modo que parecería vivir simultáneamente en varios planos...

Y hoy cumple años. No quiero dejar pasar esta fecha sin hacer constar a esta joven temperamental y afectuosa mi admiración y cariño. Junto a su marido y ella he pasado etapas de mutua contención elaborando duelos, porque la vida y las circunstancias nos ha hermanado y como tal tratamos de sostenernos en pie en algún momento de vendaval. En esas circunstancias es que he podido calibrar su temple, lo que me permite calificarla -aunque sin clasificarla, por ser persona y proceso- en "guerrera".

Entonces hoy, 8 de noviembre, saludo a esta joven mujer que cumple un año más y hago votos para que todo aquello por lo que lucha en la vida junto a su familia sanguínea y espiritual se le brinde con el menor esfuerzo posible, porque en algún momento cambia el viento y puede disfrutar del reposo hasta el más fiero guerrero.


¡Feliz cumpleaños, Annabella! Que Òsun Opárá, la guerrera de oro, te cuide y acaricie por siempre.

Ki lo mí Opárá, ki lo mí Ìyápondá.
Rewé, rewé, rewé, ki lo mí Opárá.

(No confrontes conmigo, Guerrera de Oro; tampoco con la Madre de Ìpondá. Juntas, juntas, juntas ambas, sin luchar contra mí)

viernes, 4 de noviembre de 2016

Provocación innecesaria

Confieso que Dilma Rousseff me cae simpática...


No sé a ciencia cierta si la acusación de la que fue objeto -y por la cual fue separada de su cargo como Presidente de la República Federativa de Brasil y por la que hasta hoy es indagada- es cierta. Y en cualquier caso tampoco es de mi incumbencia, porque inocente o culpable no me la hace un personaje menos simpático. Estimo que, en todo caso, una mujer fogueada en los andariveles inciertos de la guerrilla con que buena parte de la izquierda brasileña resistió y combatió la dictadura en su país difícilmente pueda dejar pasar ante sus ojos una corrupción a ojos vista, y más aún cuando es famosa por su personalidad un tanto "controladora" por demás...
Pero al caso no viene un juicio personal que solo compete a la justicia de su país -país del que Uruguay es y ha sido más o menos socio minoritario con mayor o menor énfasis a través de la historia- sino a la inoportunidad de su presencia en Uruguay en estos momentos.

Cuando fue destituída por el Parlamento de acuerdo al recurso constitucional de "censura" o "impeachment", la cancillería del gobierno oriental emitió un breve comunicado indicando sentirse testigo de "una profunda injusticia" lo que de alguna manera resulta también la expresión de un juicio.
En tiempos en los que el viraje de los dos socios más importantes e influyentes del Mercosur, -Brasil y Argentina- fue hacia la "derecha", una expresión de este género pudo haber malogrado la relación con el nuevo presidente de Brasil, Michel Temer. Por fortuna, un posterior encuentro privado entre Temer y Vázquez en Nueva York aparentemente distendió el clima que pudo haber causado la falta de tacto de la cancillería con su gre-gre para decir gregorio.

Pero hoy la señora Rousseff está en Montevideo, será distinguida con las simbólicas llaves de la ciudad y declarada "visitante ilustre", se reunirá con el vicepresidente no-licenciado Sendic, dará una conferencia, y como frutilla de la torta participará de una marcha organizada por la Central de Trabajadores en la cual tomará la palabra.

Es decir que oficialmente o extraoficialmente Uruguay volverá a demostrar un cierto tufillo de desprecio al nuevo gobierno de Brasil, el que sancionó a la expresidente con su apartamiento de la primera magistratura mientras investiga los negociados, sobornos y tráfico de influencias durante su mandato.

Nada nuevo si pensamos que el partido que gobierna Uruguay insiste en que la familia Castro no constituye una dictadura en Cuba "porque en Cuba hay elecciones" aunque estas se diriman entre candidatos pertenecientes a diferentes personas propuestas por el único partido permitido en la isla; que considera que Maduro nunca se ha apartado de la constitución venezolana y que los negocios un tanto extraños que ese estado ha hecho con intermediarios uruguayos aportantes al MPP son perfectamente cristalinos aunque estén siendo investigados por la justicia a pedido de la oposición y de un legislador frenteamplista que por cierto no carece de cojones ni de dignidad.

Lo dicho: no tengo nada contra Dilma. Me resulta simpática. Pero como en el caso de la mujer de César, no resulta oportuno tanto homenaje hasta que no demuestre su inocencia. Quizá solo hace falta esperar un poco más, y entonces sí, recibirla con bombos y platillos.

Es una lástima que la izquierda en general, que siempre se preocupaba tanto por la cristalinidad y la honestidad, que vivía denunciando componendas y malversaciones a diestra y siniestra, se haya convertido -hoy en el poder- en una especie de topo, ciego a porfía, para evitar ver aquello que no le conviene, sobre todo dentro de sus propias filas.

Como decía la señorita Marple, aquella inefable viejecita detective de las novelas de Agatha Christie, "la naturaleza humana es igual en todas partes". Y la política -del signo que sea- y sus eslóganes, solo eso: eslóganes.

martes, 1 de noviembre de 2016

A comer se ha dicho: la buena mesa en las novelas policiales

En los últimos años, fundamentalmente por obra y gracia de dos autores -uno español, Manuel Vázquez Montalbán, y otro italiano, Andrea Camilleri - la novela policial empezó a mantener una estrecha relación, no por cierto ilegítima, con la buena mesa.

Según decía Vázquez Montalbán, “se ha establecido una oculta relación entre lo gastronómico y lo criminal.”

No es que antes de Vázquez Montalbán y de Camilleri no se encontraran en la literatura policial moderna menciones a la comida y a la bebida, pero en modo alguno tenían éstas la importancia y abundancia que se les da en las andanzas del peculiar detective privado Pepe Carvalho, un verdadero gourmand alter ego del escritor catalán, y del comisario Salvo Montalbano, creación del autor siciliano que no puede vivir sin los sabrosos platos de la cocina de su región.

Por otra parte es notorio que los placeres del buen comer y beber se asocian a menudo con las actividades de organizaciones criminales como las mafias, en particular la siciliana y su filial estadounidense.

Una abundante y bien rociada comida mafiosa –acompañada por ciertos ritos- es a menudo el marco para coordinar actividades criminales, festejar el éxito de sus golpes o limar diferencias entre diferentes “familias”.

No puede entonces extrañar que la contraparte de la delincuencia, los detectives y policías (en este caso de ficción), por lo menos algunos de países donde la comida es un elemento importante en la vida social, como Carvalho y Montalbano dediquen, entre investigaciones, interrogatorios y formulación de hipótesis buena parte de su tiempo a la comida bien hecha y mejor servida.

No siempre fue así, por lo menos en los comienzos de las novelas policiales modernas que según los críticos literarios tuvieron su punto de partida con “El crimen de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe.  Por ejemplo, el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle poco o nada se ocupaba de la buena comida y las malas lenguas dicen que más bien se entretenía con un polvillo blanco que lo ayudaba a resolver los casos.

En las dignas de disfrute novelas de Agatha Christie su personaje el detective belga refugiado en Inglaterra Hércules Poirot, no obstante ser originario de un país con buena tradición gastronómica, al tratar de aclarar misterios en el ámbito de la alta burguesía británica se veía constreñido cuando mucho a involucrarse en un five o`clock tea o algo por el estilo. Con más razón, el otro personaje de doña Agatha, la simpática Miss Jane Marple no pasaba generalmente más allá de un té con scones.

Algo cambió ya con el comisario Jules Maigret, creación del belga Georges Simenon, que en medio de una investigación policial se bebía un Calvados, una copa de vino o una cerveza, se despachaba un plato de ternera guisada en la Brasserie Dauphine cercana a su despacho en la Sûreté o escapaba a su casa, donde su esposa alsaciana y buena cocinera lo esperaba con gustosos platos.

En cambio, en la novela negra estadounidense, el Phillip Marlowe de Raymond Chandler, el Sam Spade de Dashiell Hammett y el Lew Archer de Ross McDonald entre otros, estaban sobre todo - peripecias detectivescas aparte - para el bourbon o el scotch, cócteles como el Manhattan, el Martini con vodka o el Gimlet, o muy ocasionalmente para una hamburguesa, unos sándwiches de manteca de maní o un café. Creo que Spade se atrevió una vez en Nueva Orléans con una comida cajún.

Pero la apoteosis de la gastronomía en las novelas policiales se dio sobre todo en la obra de Vázquez Montalbán. Su detective gallego y charnego (nombre despectivo que algunos catalanes dan a los inmigrantes de toda región española de habla no catalana) es un apasionado gourmand  y cocinero que disfruta cocinando, comiendo y recorriendo ese magnífico mercado de alimentos barcelonés que es La Boquería.

Manuel Vázquez Montalbán en degustación gastronómica

Son tantas y tan buenas las recetas que dieron lugar a un libro que incluye casi todas las mencionadas en las novelas policiales de Manuel Vázquez Montalbán con Pepe Carvalho como personaje. Están allí los mejores platos de Cataluña, Galicia, Asturias, Castilla, Valencia, País Vasco y otras regiones de España, así como alguno rioplatense (el matambre con chimichurri), italiano (saltimbocca alla romana y ossobuco) o indonesio.

Entre Carvalho y su amigo-ayudante-cocinero-mayordomo Biscuter  nos regalan en los libros de Vázquez Montalban platos como el simplísimo y catalán pan con tomate, callos a la madrileña, caldeirada, fabada asturiana, bacalao al pil pil, arroz a banda, merluza a la sidra, huevos fritos con chorizo - como los que en 1815 comía nuestro Dámaso Antonio Larrañaga - cocido madrileño, paella, judías con butifarra, albóndigas o chorizo a la sidra, entre muchos otros.

Por su lado, el nonagenario escritor y cineasta italiano Camilleri, nacido en Agrigento como los célebres Leonardo Sciascia, Italo Calvino y Luigi Pirandello, nos ofrece en sus novelas (y respectivas películas) sin las truculencias ni tanta sangre como en las obras de sus colegas estadounidenses, lo mejor de la cocina siciliana. Lo hace a través de un comisario de provincia (perfectamente interpretado en el cine por el actor Luca Zingaretti) a quien, en homenaje al escritor catalán, le dio el apellido de Montalbano.

El comisario Montalbano es un buongustaio que come con fruición ya sea en la trattoria de Enzo Calogero, en su casa frente al mar Mediterráneo de aguas transparentes con los platos que le hace su empleada doméstica y hasta en las casas de algunos de los testigos a los que interroga en sus investigaciones.

La Pasta alla Norma (con salsa de tomates, berenjenas fritas y ricotta salada rallada), los spaghetti con erizos de mar o con brócolis o con sardinas, las berenjenas de mil maneras, los arancini di riso (croquetas esféricas de arroz, huevo, carne y queso), panelle (hermanas fritas de la fainá, con masa de harina de garbanzos y perejil), cuscusú (herencia de la cocina árabe) y otros platos con atún, pez espada y mariscos, además de postres como la cassata siciliana, están en la lista de las exquisiteces que cuando lo permite su labor policíaca come el comisario Montalbano. Todo ello acompañado por  buenos vinos sicilianos, como el blanco Corvo, dulces como el gran Marsala y los notables moscatos de Pantellería y Siracusa.

Otro más reciente autor de buenas novelas policiales y de algún modo heredero de Vázquez Montalbán, es el español Juan Madrid, creador de un detective ex boxeador, Toni Romano. Los gustos gastronómicos de Romano van desde la langosta Thermidor y el goulash a la pizza, la tortilla de papas con cebolla, los pimientos fritos, el bacalao y las raciones y bocadillos en bares de tapas. Odia las hamburguesas y la coca cola, bebe vino blanco de Colmenar, vermú, ginebra... y jamás whisky.

Pero la gastronomía en la novela policial está adquiriendo todavía  más espacio en los últimos tiempos. Tendré que hacerme tiempo para leer, entre otras, incluyendo alguna uruguaya, las novelas policiales “Un cadáver entre plato y plato”, del luxemburgués Xaviert Kieffer, “El aroma del crimen”, de Xabi Gutiérrez, “El chef ha muerto”, de Janet Acosta, y la producción del cubano Leonardo Padura Fuentes, nuevos autores que siguen en la senda de Vázquez Montalbán y de Camilleri. 

Será un modo excelente de conocer nuevos platos o variaciones de los clásicos.

Ángel Ruocco

Las cosas en su sitio

En Rocha, la Intendencia Municipal no pagará por las casas destruidas.



Luego del fuerte temporal que azotó varias zonas del país y que causó serios destrozos en la costa, la Intendencia de Rocha anunció ayer las medidas que tomará en su departamento, uno de los más afectados por el ciclón extratropical.


La costa de Aguas Dulces fue la zona más afectada, con 21 construcciones derribadas por el mar y otras 27 con distinto grado de afectación. En este último caso hay pérdidas de estructura y riesgo por desprendimiento o destrucción definitiva en los próximos días. Todas estas casas están en zona de dominio público (entre la calle Cachimba y Faroles y el mar) donde están relevadas 536 viviendas en su totalidad.




En ese sentido, el intendente Aníbal Pereyra informó que los propietarios de las viviendas derribadas por el mar no serán indemnizados debido a que las casas "no debían estar allí, por estar construidas sobre un espacio de uso público como es la playa. Debido a ello, no pagaban impuestos".

"Yo entiendo al vecino (que perdió la casa), pero también tengo que entender a los vecinos que pagan la contribución. La playa es un espacio público, para que la disfruten todos"- dijo Pereyra.

A su vez, declaró que "las viviendas que estaban construidas en la playa constituían "una gran inmobiliaria. Había 500 casas para alquilar (...) donde hubo gente que obtuvo por años un jugoso beneficio económico del cual no pagaba impuesto alguno, pero ahora esto se terminó"- indicó el jerarca.

Según explicó, para los próximos días "la medida prioritaria es la limpieza y la recuperación de la playa, para lo cual ya se ha llamado a empresas con maquinaria apropiada para el retiro de escombros. Asimismo, aquellas construcciones que sean declaradas en estado ruinoso serán demolidas".

Además de las múltiples casas dañadas, Rocha sufrió otros daños en las playas: decenas de bajadas a la costa y unos 20 resguardos de guardavidas en todo el departamento fueron destruidos por la crecida del mar a causa del temporal.

A algunos ciudadanos se les terminó el tiempo de la "viveza criolla", y reclamar a la IMR solo les dio un resultado: "Pueden ir a llorar al pastito"...